... porque tiene una prosa más seca y acartonada que los cereales All-Bran y su lectura produce los mismos efectos intestinales; además, acaba todas las novelas con las prisas y los pies, y le pasa lo mismo que a la ópera y las películas japonesas, en las cuales sabes que no te tienes que levantar del asiento hasta que aparece el monstruo gordo, giboso y tentacular -que venga del espacio exterior es opcional- a resolver todas las carencias de argumento.

Hizo de troll Álvaro Naira.