... porque tiene una prosa más seca y acartonada que los cereales All-Bran y su lectura produce los mismos efectos intestinales; además, acaba todas las novelas con las prisas y los pies, y le pasa lo mismo que a la ópera y las películas japonesas, en las cuales sabes que no te tienes que levantar del asiento hasta que aparece el monstruo gordo, giboso y tentacular -que venga del espacio exterior es opcional- a resolver todas las carencias de argumento.
Hizo de troll Álvaro Naira.

Hombre, no lo leas!
Yo jamás me he castigado con un libro suyo, pese a que los escaparates están saturados de ellos.
Simplemente, huyo de lo que es demasiado multitudinario.
Como dijo L. v. B.: "yo no compongo para el populacho".
Las obras de mayor calidad no siempre conquistan multitudes...
Jejejeje, no lo leo, no. Lo leí de chaval. Este blog es comunitario, de cachondeo, para criticar a lo idiota. Tengo uno de verdad, vaya, en que hablo de libros de verdad.
Salud.
O.K. Ahí voy. Soy una ratoncilla de biblioteca, jé, jé.